Juego responsable

Las apuestas deportivas implican riesgo y siempre existe la posibilidad de perder el dinero utilizado.

Por eso deben considerarse una forma de entretenimiento y no una fuente de ingresos, una inversión o una estrategia para resolver problemas económicos.

Mantener límites claros desde el principio ayuda a evitar que una actividad ocasional se convierta en un problema.

Define cuánto puedes gastar

Antes de apostar, establece una cantidad máxima que puedas permitirte perder sin afectar gastos importantes.

El dinero destinado a alquiler, alimentación, facturas, estudios, préstamos o necesidades familiares no debería utilizarse para apostar.

También conviene evitar aumentar el presupuesto después de una pérdida con la intención de recuperar rápidamente el dinero.

Utiliza las herramientas de control

Muchas casas de apuestas incluyen funciones que permiten limitar la actividad de la cuenta.

Dependiendo del operador, pueden encontrarse:

  • límites de depósito;
  • límites de pérdidas;
  • límites de apuestas;
  • límites de tiempo;
  • periodos de pausa;
  • bloqueo temporal de la cuenta;
  • autoexclusión.

Estas herramientas resultan más útiles cuando se configuran antes de perder el control sobre el gasto.

Evita perseguir pérdidas

Una de las conductas de mayor riesgo consiste en aumentar las apuestas después de perder.

Una racha negativa no garantiza que la siguiente apuesta vaya a ser ganadora. Apostar cantidades cada vez mayores para intentar recuperar pérdidas puede provocar que el gasto aumente rápidamente.

Si una sesión está generando frustración o decisiones impulsivas, detenerse suele ser la opción más razonable.

Señales de alerta

Puede ser recomendable revisar la relación con el juego si empiezan a aparecer comportamientos como:

  • gastar más de lo planeado;
  • apostar dinero destinado a otros gastos;
  • ocultar apuestas a familiares o amigos;
  • pedir dinero prestado para jugar;
  • intentar recuperar pérdidas continuamente;
  • aumentar cada vez más el importe de las apuestas;
  • pensar constantemente en cuotas o resultados;
  • sentir irritación cuando no se puede apostar;
  • descuidar trabajo, estudios o relaciones personales.

Una señal aislada no significa necesariamente que exista una adicción, pero la repetición de varias merece atención.

Pausas y autoexclusión

Tomar una pausa puede ayudar cuando apostar deja de ser una actividad ocasional.

Las plataformas reguladas pueden ofrecer mecanismos para suspender temporalmente una cuenta o activar un periodo de autoexclusión.

Durante ese tiempo, el usuario no debería poder utilizar normalmente la cuenta para continuar apostando.

Si consideras que necesitas una pausa más prolongada, puedes solicitar directamente al operador información sobre cierre, bloqueo o autoexclusión.

Apuestas y menores de edad

Las apuestas con dinero real están permitidas únicamente para mayores de 18 años.

Las credenciales de una cuenta, tarjetas y métodos de pago no deben compartirse con menores.

En dispositivos utilizados por varias personas conviene cerrar sesión y proteger el acceso con contraseña.

Alcohol y decisiones impulsivas

Apostar bajo los efectos del alcohol u otras sustancias puede reducir la capacidad de tomar decisiones racionales y aumentar el gasto.

También es recomendable evitar apostar cuando existe enfado, ansiedad o una fuerte necesidad de recuperar una pérdida.

Cuándo buscar ayuda

Si el juego empieza a afectar tus finanzas, relaciones, trabajo o bienestar, puede ser necesario detener completamente las apuestas durante un periodo y buscar apoyo.

Los usuarios también pueden consultar las herramientas de juego responsable disponibles en operadores regulados y los recursos publicados por las entidades correspondientes en Colombia.

Solo mayores de 18 años. Juega de forma responsable.

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